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Tú, Señor, eres mi esperanza (Sal 71.5)

Decálogo

Tú, Señor, eres mi esperanza (Sal 71.5)



La IX Jornada Mundial de los Pobres se celebrará el 16 de noviembre de 2025, bajo el lema "Tú, Señor, eres mi esperanza" (Sal 71.5). Este evento, convocado por el Papa[jd1]  Francisco, busca resaltar la importancia de los pobres en la vida y misión de la Iglesia, invitando a toda la Iglesia a reflexionar sobre la esperanza y la solidaridad en un mundo marcado por la incertidumbre, donde nacen nuevos pobres [jd2] a raíz de las crisis, las guerras y las políticas que generan desigualdad de oportunidades.

La Jornada de este año se celebra en el contexto del Jubileo de la Esperanza. Ambas iniciativas, impulsadas por el papa Francisco, coinciden en la urgencia de hacer visible la esperanza, especialmente entre los que viven en situación de pobreza, son víctimas del hambre, la violencia, el desplazamiento forzoso de sus lugares de origen y la vulneración de sus derechos humanos.

Las palabras del Salmista «Tú, Señor, eres mi esperanza» [1] brotan de un corazón oprimido por graves dificultades, permanece firme en la fe y encuentra en Dios la roca. Como el Salmista, el pobre “puede convertirse en testigo de una esperanza fuerte y fiable” porque “la profesa en una condición de vida precaria, marcada por privaciones, fragilidad y marginación. No confía en las seguridades del poder o del tener; al contrario, las sufre y con frecuencia es víctima de ellas. Su esperanza sólo puede reposar en otro lugar”.[2]

El Papa nos invita a reconocer a Dios como “nuestra primera y única esperanza” para realizar “el paso de las esperanzas efímeras a la esperanza duradera. Frente al deseo de tener a Dios como compañero de camino, las riquezas se relativizan, porque se descubre el verdadero tesoro del que realmente tenemos necesidad”. De hecho, señala que la pobreza más grave es “no conocer a Dios”. Pensar “que no necesitamos a Dios y que podemos llevar adelante la propia vida independientemente de Él”.

En este contexto deseo compartir 10 pautas para nuestra reflexión en este día.

1.      Si uno tiene bienes del mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? (1 Jn 3, 17). La necesidad de abrir las entrañas al hermano es un llamado imprescindible, en lo cotidiano y sencillo, nos hemos acostumbrados a ver pobreza, a convivir con ella y ya nuestra entraña no se conmueve, necesitamos abrir nuestros ojos y nuestro corazón para ofrecer la mano[jd3] , para compartir nuestros bienes, para ser generosos.


2.      "Miren los pajaritos que vuelan por el aire. Ellos no siembran ni cosechan, ni guardan semillas en graneros. Sin embargo, Dios, el Padre que está en el cielo, les da todo lo que necesitan. ¡Y ustedes son más importantes que ellos!". (Mt 6:26). Mirar a los pobres con nuevos ojos, mirarlos como testigos vivos de esperanza, hombres y mujeres que aun en medio de la dificultad, se fían de Dios y su providencia, proclaman con su vida que Él nunca abandona a los suyos. Ellos nos enseñan a esperar, a creer, a mantenernos firmes cuando todo parece oscuro y sin salida.

 

3.      “Jesús entonces llamó a sus discípulos y les dijo: 'Yo les aseguro que esta viuda pobre ha dado más que todos los otros. Pues todos han echado de lo que les sobraba, mientras ella ha dado desde su pobreza; no tenía más, y dio todos sus recursos.” (Mc 12.43-44). La pobreza más grave no es la falta de bienes materiales, sino una vida sin Dios, sin esperanzas, sin amor. La viuda pobre aun en pobreza física dio todo lo que tenía, se abandonó en Dios y su providencia, también a nosotros nos llama hoy a anunciar la alegría del Evangelio y a poner en el centro a los pobres, no como destinatarios pasivos de ayuda, sino como hermanos que[jd4], desde sus carencias materiales, nos evangelizan con su fe sencilla y su confianza en el Señor.


4.   "Jesús le dijo: 'Si quieres ser perfecto, vende todo lo que posees y reparte el dinero entre los pobres, para que tengas un tesoro en el Cielo. Después ven y sígueme.” (Mt 19.21) el llamado al joven rico es un llamado que se actualiza cada día para nosotros, es un llamado a la radicalidad, no basta sólo con ser “buena gente”, sino que para ser “perfecto”, para vivir la “santidad” debes desapegarte de lo material, para poder tener un tesoro en el Cielo. El seguimiento a Cristo, es un camino exigente que requiere nuestro compromiso radical.


5.      “Sé pasar privaciones y vivir en la abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo momento: a estar satisfecho o hambriento, en la abundancia o en la escasez. Todo lo puedo en aquel que me fortalece.” (Fil 4.12-13) Santa Teresa nos resume esta verdad en, “Solo Dios basta”, el aceptar en nuestras vidas que sólo en Dios podemos descansar y soportar privaciones, los desprecios sufridos, las opresiones soportadas, las injusticias infligidas. Pero, a la vez, nos sabemos confiados y esperanzados a Dios que consuela, salva y nunca se olvida del desvalido. El afligido sabe que su grito de angustia ha sido escuchado por Dios. Un grito, a veces silencioso y solitario, que representa a toda la humanidad sufriente.


6.      “nos tocan mil penas, y permanecemos alegres. Somos pobres, y enriquecemos a muchos, no tenemos nada, y lo poseemos todo.” (2 Cor 6.10). San Pablo, nos recuerda la riqueza que podemos ofrecer nosotros en la cotidianidad, desde nuestra propia pobreza, desde nuestro ser. Debemos ofrecernos a nosotros mismos, a gastar nuestra vida para los demás, viviendo la esperanza alegre, aprendiendo de tantos pobres en el mundo que viven con alegría, con fortaleza en Dios su situación, son luz para todos los que los rodean, son ricos en esperanza. También recordamos a tantos misioneros, sacerdotes, laicos y religiosos que dedican su vida con alegría al cuidado del hermano.[jd5] 


7.      el texto del evangelio de Lucas 21,5 nos habla de “algunos”, que solo veían “lo bellamente adornado que estaba el templo», «con piedra de calidad y exvotos” (cf. Lc 21, 5[jd6] ). Es fácil caer en la trampa de la que nos avisa el evangelista e identificar los signos históricos que acontecen en la actualidad con la llegada del Mesías[3] y justificar así la situación de los pobres. Una imagen distorsionada del Mesías y del Reino, en la que se basan algunos de los discursos supremacistas que proliferan en la actualidad, los cuales parten de una imagen de Dios en clave de dominio. Se justifica el rechazo a los pobres, de los que no son capaces de valerse por sí mismos, con la teoría blasfema de que Dios está con los que tienen éxito[4].



8.      “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27, 46). Los pobres aparecen unidos al mismo Jesucristo en un himno de confianza, donde el lamento se transforma en un cántico a la salvación que viene de Dios. La identificación del Mesías está unida siempre a una forma histórica concreta, que es aquella de los pobres, de los pequeños, de los sencillos.[5] Nuestro sufrimiento y clamor se une a la entrega amorosa de Cristo en la Cruz, en ella nos unimos a Él en la muerte, para que también su Vida se manifieste en nosotros, sabiendo que el que resucitó a Jesús también a nosotros nos resucitará con Él.


9.      “te daré gracias, Dios mío” (Sal 71, 22), porque “en el vientre materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me sostenías, siempre he confiado en ti” (Sal 71, 6). La desolación del pobre se encuentra abierta a la esperanza, el lamento del Salmista no excluye la confianza el agradecimiento, ya que desde una mirada libre de ataduras y prejuicios se puede reconocer la propia existencia bajo el signo de la fe y el amor. Los pobres también aman el cuerpo, la vida, la música y quieren ser liberados (cf. Sal 71, 2.15.16.19.25) de todo sufrimiento por Dios en quien confían. Ellos también buscan y merecen alegría, risa y una vida digna, que dignifique su situación de carencia.


10.   “Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver.” (Mt 25.35-36) Dios mismo se identifica con los pequeños y vulnerables, no le es extraño, Él nos dice: “En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí.” (Mt 25.40), en definitiva, la manera de comportarnos con los pobres, es criterio de salvación o de condenación. El verdadero y auténtico seguimiento de Cristo tiene que darse en el camino que baja de de Jerusalén a Jericó —imagen del camino de la vida— donde el samaritano toca y cura las llagas de los heridos y maltrechos por la inhumanidad de una sociedad insolidaria (cf. Lc 10, 25-37). En la imagen del “buen samaritano” debemos reflejarnos y medirnos, nuestro caminar debe ser con actitudes de generosidad y compasión.

La pobreza tiene causas estructurales que deben ser afrontadas y solucionadas por los gobiernos del mundo, pero mientras esto sucede, todos estamos llamados a crear nuevos signos de esperanza que testimonien la caridad cristiana, como lo hicieron muchos santos y santas de todas las épocas[6]. En medio de este panorama muchas veces desesperanzador y desalentador, el cristiano está llamado a descubrir que los pobres son como un “ancla de salvación” para su vida, un ancla capaz de fijar “nuestro corazón en la promesa dl Señor Jesús, quien nos ha salvado con su muerte y resurrección y que volverá de nuevo en medio de nosotros”. [7]

Por eso, nos unimos al Salmista para proclamar «Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte» (Sal 18, 2-3)


[1] Sal 71.5

[2] MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV PARA LA IX JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

[3] Cf. DUPONT, Les trois apocalypses synoptiques, 111-112

[4] Cf. LEÓN XIV, «A los participantes del II Congreso Internacional de Pastoral de los ancianos» (3 de octubre de 2025).

[5] IX JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES 16 de noviembre de 2025 Guion para la homilía

[6] LEÓN XIV, «Mensaje para la IX Jornada Mundial de los Pobres» (16 de noviembre de 2025), 2.

[7] LEÓN XIV, «Mensaje para la IX Jornada Mundial de los Pobres» (16 de noviembre de 2025), 4.

 [jd1]Cual Papa

 [jd2]Revisá la terminología, podes poner: nacen, a consecuencia de…

 [jd3]Y también para ofrecerla…más que estirar la mano

 [jd4]Que, desde sus carencias materiales, nos evan…..

 [jd5]No se entiende el mensaje, es confuso, no hay cortes para poder saber cuál es la reflexión o el argumento que da pie al cuestionamiento al lector.

 [jd6]Comenzar. En el texto de Lc 21…, y dar más contexto para que se entienda el desglose de tus argumentos o reflexiones.

 
 
 

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