Solemnidad de San Pedro y San Pablo

“La tradición cristiana siempre ha considerado inseparables a San Pedro y a San Pablo: juntos, en efecto, representan todo el Evangelio de Cristo”. 2012, Papa Benedicto XVI


Hoy, 29 de junio, la Iglesia celebra la Solemnidad de San Pedro y San Pablo. San Agustín explicaba que “El día de hoy es para nosotros sagrado, porque en él celebramos el martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo.”


También hoy celebramos el Día del Papa. El Romano Pontífice, como Sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad así de los obispos como de la multitud de los fieles. Es Pastor de toda la Iglesia y tiene potestad plena, suprema y universal. Es el Vicario de Cristo.


Simón Pedro conocido también como san Pedro, Cefas o simplemente Pedro, era pescador de oficio en el mar de Galilea. Pedro, el amigo frágil y apasionado de Jesús, es el hombre elegido por Cristo para ser “la roca” de la Iglesia: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" ( Mt 16,16). Aceptó humildemente su misión de ser la roca de la Iglesia hasta el final, hasta su muerte como mártir.


San Pedro es considerado el primer Papa. Antes de establecerse en Roma, había regido la iglesia de Antioquía y hecho numerosos viajes para visitar las diócesis que se iban fundando y organizar toda la naciente Iglesia.


Podemos aprender de San Pedro:

  • Jesús vence el miedo, Ya sea que saliera de una barca hacia un mar agitado, o cruzara el umbral de un hogar gentil por primera vez, Pedro encontró valor en seguir a Cristo.

  • Jesús perdona la infidelidad, Jesús pacientemente enseña, pues una y otra vez, Pedro necesitaba corrección, y el Señor la dio con paciencia, firmeza y amor. El Maestro busca estudiantes dispuestos a aprender.

  • Jesús nos ve como Él quiere que seamos. La primera vez que se encontraron, Jesús llamó a Simón, "Pedro". El pescador áspero e imprudente era, a los ojos de Jesús, una roca firme y fiel. "

Santa Teresa de Jesús y San Pedro: La Santa Madre escucha y obedece la voz de Cristo que la invita a realizar el viaje al interior de sí misma hacia el centro del alma, de la misma manera que Simón Pedro escucha y obedece a Jesús, quien le habla en la orilla del lago de Genesaret: “dirígete hacia lo profundo” (Lc 5,4)


San Pablo, el apóstol de los gentiles, también llamado Saulo de Tarso, fue contemporáneo de Jesús pero no fue afín a su causa desde el primer momento. Nació en el seno de una familia acomodada de artesanos, judíos fariseos de cultura helenística que poseían el estatuto jurídico de ciudadanos romanos. Después de los estudios habituales en la comunidad hebraica del lugar, Saulo fue enviado a Jerusalén para continuar sus estudios con el famoso rabino Gamaliel. Adquirió así una sólida formación teológica, filosófica, jurídica, mercantil y lingüística (hablaba griego, latín, hebreo y arameo).


Participó en las primeras persecuciones contra los cristianos, pero durante un viaje a Damasco, poco después de la crucifixión de Jesús, se convirtió a la nueva fe, que por entonces era considerada herética del judaísmo. Desde entonces se convirtió en uno de los más fervientes propagandistas de la religión y viajó como misionero a Grecia, Asia Menor, Siria y Palestina. Los escritos de San Pablo, los Hechos de los Apóstoles y las catorce Epístolas que se le atribuyen, dirigidas a diversas comunidades cristianas adaptaron el mensaje de Jesús a la cultura helenística imperante en el mundo mediterráneo, facilitando su extensión fuera del ámbito cultural hebreo en donde había nacido. Al mismo tiempo, esos textos constituyen una de las primeras interpretaciones del mensaje de Jesús, razón por la que contribuyeron de manera decisiva al desarrollo teológico del cristianismo.


Aprendemos de San Pablo:

  • Pablo, el perseguidor de Cristianos que se convirtió en Apóstol de los gentiles, es un modelo de ardoroso evangelizador, intérprete e incansable propagandista del mensaje de Jesús porque después de encontrarse con Él en su camino, se entregó sin reservas a la causa del Evangelio.

  • Proceden de la interpretación de San Pablo ideas tan relevantes para la posteridad como la del pecado original; la de que Cristo murió en la cruz por los pecados de los hombres y que su sufrimiento puede redimir a la humanidad; o la de que Jesucristo era el mismo Dios y no solamente un profeta.

Santa Teresa tiene sintonía con San Pablo, nos dice en Vida 22,7, “Miremos al glorioso san Pablo, que no parece se le caía de la boca siempre Jesús, como quien le tenía bien en el corazón”. Importante también fue San Pablo en el camino espiritual de Santa Teresita y Santa Isabel de la Trinidad.

Era el año 67 cuando fueron presos San Pedro y San Pablo, por orden del emperador Nerón. Ambos fueron conducidos al suplicio. San Pablo fue decapitado, mientras que el primer Papa moría crucificado, cabeza abajo porque él no se consideraba digno de morir de la misma forma que el Señor.


Aunque humanamente muy diferentes el uno del otro, y a pesar de que no faltaron conflictos en su relación, han constituido un modo nuevo de ser hermanos, vivido según el Evangelio, un modo auténtico hecho posible por la gracia del Evangelio de Cristo que actuaba en ellos. Sólo el seguimiento de Jesús conduce a la nueva fraternidad”, nos dice el Papa Benedicto XVI.


Oremos por el Papa Francisco y que el Señor, por la intercesión de los Santos Pedro y Pablo, nos preserve de todo mal y nos conserve en su paz.


Teodolinda de la Misericordia y del Amor de Dios, OCDS

Comunidad Santa Isabel de la Trinidad

Panamá.




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