La creación y el hombre ¿Dominio con justicia?
- Briggite Avila
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Resumen: La tierra gime con dolores de parto dice metafóricamente San Pablo, sus dolores tienen raíz en las manos del hombre, quien recibió en el origen de la creación la facultad para dominarla, ¡de qué manera está respondiendo a esa llamada! Un pequeño análisis del primer relato de la creación del libro del Génesis nos conduce a comprender el tipo de dominio que se le ha otorgado al hombre y del que los últimos Papas han llamado la atención.

Hoy celebramos el día de la tierra, como humanidad estamos llamados a tomar consciencia activa de nuestra relación con ella. Por ello, desde esta reflexión, hacemos eco de las palabras de los Papas Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, que en su momento cada uno hizo un llamado de atención a la humanidad entera, acerca del manejo que le estamos dando a la casa común como la llamó Francisco:
Debido a una explotación inconsiderada de la naturaleza, el ser humano corre el riesgo de destruirla y de ser a su vez víctima de esta degradación. (Pablo VI).
El ser humano parece «no percibir otros significados de su ambiente natural, sino solamente aquellos que sirven a los fines de un uso inmediato y consumo». (Juan Pablo II).
La tarea de someter la tierra nunca se entendió como una orden de hacerla esclava, sino más bien como la tarea de ser custodios de la creación y de desarrollar sus dones, de colaborar nosotros mismos activamente en la obra de Dios, en la evolución que él ha puesto en el mundo, de forma que los dones de la creación sean valorados y no pisoteados y destruidos. (Benedicto XVI).
Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos. Pero estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud. (Francisco).
Para prolongar el eco de las palabras de los Papas, comencemos recordando el primer relato de la Creación, el cual evoca el origen de la tierra.
El origen de la tierra: Génesis 1, 1-2:
"En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era caos y confusión: oscuridad cubría el abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas".
En estos primeros versículos es importante aclarar que "Dios no ordena un caos preexistente, sino que crea por etapas y la primera de ellas es la creación de la materia prima con la que dará forma y orden a la realidad". (Levoratti, 2005). Es decir, la estructura del escenario donde se desarrollará la vida. En otras versiones de la biblia como la del Peregrino dice el texto que "al principio la tierra no tenía forma".
Diecisiete veces se repite la palabra "tierra" a lo largo de este primer relato de la creación, cuando en un pasaje de la Biblia sucede la repetición de una palabra indica la importancia de ella. Para este caso deducimos que la tierra, es esencial para la creación de la vida con todos sus elementos y especies. Esto se confirma en el restante texto.
Los versículos tres al diez presentan los elementos cosmológicos, es decir luz, oscuridad, firmamento, cada uno recibió el llamado de ocupar el lugar correspondiente.
Continuando con lo concerniente a la tierra que es el énfasis de nuestra reflexión, los versículos once al trece nos darán otros detalles:
11. Dijo Dios: Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra. Y así fue.
12. La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaba bien.
13. Y atardeció y amaneció: día tercero.
Luego de la creación del escenario, aparece por decirlo de alguna manera los enseres que le corresponden, en primer momento se trata de la vegetación: "La vida de los vegetales como tal, depende inmediatamente de la tierra y de su fuerza creadora; de ella brotan y a ella vuelven a marchitarse". (Von Rad, 1982).
La tierra no solo es creada, es creadora, ella es responsable de estas nuevas creaturas, contiene dentro de sí la potencialidad de continuar la labor de la creación, la tierra es la fuente de vida de la vegetación.
Los versículos catorce a diecinueve narran la llamada a la existencia de los astros, luceros para apartar el día de la noche y señales para las solemnidades, días y años.
Aunque la tierra es creada y llamada a prolongar los elementos de la creación, cabe anotar que todo lo creado está bajo el mando de Dios y que sin él no tienen forma de existir. "Los astros son considerados creaturas dependientes de la voluntad ordenadora y creativa de Dios". (Von Rad, 1982). Todo dispuesto para provecho del hombre.
Los versículos veinte a veintitrés prosiguen con los primeros animales que desarrollan su vida en el firmamento (aves) y en las aguas.
En los versículos veinticuatro y veinticinco una vez más, encontramos a la madre tierra como fundamento de la vida:
24. Dijo Dios: Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie. Y así fue.
25. Hizo Dios las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien.
Aparece nuevamente la relación con la tierra, lugar que fue acondicionado para sus habitantes, de ella dependerán estas creaturas, pues fue creada y llamada a una jerarquía, los estudiosos reconocen su superioridad frente a las aguas, de ahí que la tierra también se ha concebido como don que encierra la comunicación de la vida: "El animal depende totalmente de la tierra, recibe la vida y la muerte de esta vinculación suya acorde con el orden de las cosas creadas. La ausencia de la bendición divina es intencionada. Los animales solo reciben de Dios fuerza vital para procrear, pues ésta procede directamente de la tierra. (Von Rad, 1982).
La tierra es un elemento creador en las manos de Dios.
El corazón de este relato bíblico que nos lleva al objetivo de la relación hombre-creación, lo tenemos en estos versículos:
26. Y Dijo Dios: Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra.
27. Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó.
28. Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.
29. Dijo Dios: Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento.
30. Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento. Y así fue.
31. Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien.
El asunto clave es la imagen y semejanza: "El contexto parece insinuar que esa imagen y semejanza del hombre con Dios está en el dominio sobre las cosas creadas: Para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo. El hombre es el lugarteniente de Elohim en la creación, la culminación de ésta y su razón de ser". (Colunga & García). En síntesis, al hombre se le asigna la misión de custodiar los bienes de la creación, eso significa procurar su prolongación, permanencia y alimentarse de ella, como bien lo decía el Papa Benedicto XVI, el dominio que se le otorga al hombre sobre la tierra no consiste en esclavizarla.
El dominio concedido al hombre es la reproducción y la manutención de la vida, para lo cual el hombre debe cuidar las especies y a su vez encontrar su alimento en ellas.
Otro elemento importante en la exégesis (análisis), de estos versículos es el plural "dominem" según la versión original, esto significa que "hombre y mujer han recibido ese poder". (Loza, 2010). Es decir que el cuidado de la tierra es responsabilidad de todos por igual y no solo de unos cuantos, cada uno según su posición tiene su propia tarea.
Por otra parte, vale la pena mencionar que otros textos del Antiguo Testamento como el Salmo 8, 6-7, Sabiduría 9 y Eclesiástico 17 mencionan este dominio, veamos:
Salmo 8, 6-7: "Todo lo pusiste bajo sus pies".
Sabiduría 9, 2-3: Con tu sabiduría formaste al hombre para que dominase sobre tus criaturas, gobernase el mundo con santidad y justicia y juzgase con rectitud de espíritu.
Eclesiástico 17, 1ss: El Señor creó al hombre de la tierra, y a ella le hará volver de nuevo. Asignó a los hombres días contados y un plazo fijo, y les concedió también el dominio de la tierra.
Los revistió de una fuerza como la suya, a su propia imagen los creó. Hizo que todo ser viviente le temiese, para que dominara sobre fieras y aves.
Les formó lengua, ojos y oídos, y les dio un corazón para pensar. Los llenó de saber e inteligencia, les enseñó el bien y el mal. Fijó su mirada en sus corazones para mostrarles la grandeza de sus obras.
La naturaleza racional es el poder que se le ha dado al hombre sobre las criaturas terrestres; llama la atención el propósito descrito en el libro de Sabiduría, respecto a la formación del hombre, a él se le concedió las facultades para proceder con santidad y justicia sobre lo que se le ha confiado; para el caso: la tierra y sus seres vivientes. Hablamos entonces de un dominio con justicia, este es el deber ser, no es un dominio con injusticia.
Los versículos de cierre de este primer relato de la creación (Gen 2, 1-4a), tienen una finalidad superior a lo que es una conclusión:
Y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera.
Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho.
"Dios ha dejado su creación en manos de los seres humanos para que continúen obrando sobre ella y así volver a enfatizar el valor de la acción humana a categorizarla como continuadora de la creación divina". (Levoratti, 2005).

¿Cómo han obrado las manos del hombre sobre la creación? ¿Qué tipo de dominio ha ejercido sobre ella?
El Papa Francisco de manera magistral en la Encíclica Laudato SI, recoge las acciones del hombre sobre la casa común en los últimos tiempos y las describe como destructoras, todo lo contrario a la llamada a la fecundidad, es decir a seguir comunicando la vida, aquí mencionamos una breve lista de esas acciones:
Contaminación, basura y cultura del descarte
Calentamiento global
Agotamiento de recursos naturales
Escasez de agua
Pérdida de la biodiversidad
Caos urbano
Deterioro de la calidad humana
Degradación social
Inequidad planetaria
El Papa describe cómo nos hemos dedicado a extinguir con nuestras acciones la permanencia de la vida de nuestra madre tierra, hemos hecho de ella una máquina de dinero, un desecho total, nuestra relación con ella se basa en el utilitarismo que beneficia a unos cuantos, y en ese sistema estamos siendo injustos con la tierra, arrebatándole la vida y toda posibilidad, al mismo tiempo injustos con los demás hombres. La falla está pues en la visión que tenemos acerca de la creación, con razón las palabras de Benedicto XVI:
El consumo brutal de la creación comienza donde no está Dios, donde la materia es solo material para nosotros, donde nosotros mismos somos las últimas instancias, donde el conjunto es simplemente una propiedad nuestra y el consumo es solo para nosotros mismos. El derroche de la creación comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que solo nos vemos a nosotros mismos; comienza donde no existe ya ninguna dimensión de la vida más allá de la muerte, donde en esta vida debemos acapararlo todo y poseer la vida de la forma más intensa posible, donde debemos poseer todo lo que es posible poseer.
El dominio errado que ejerce el hombre sobre la creación tiene su raíz en la ruptura de la comunión con Dios, el lugar que ocupa en su corazón o más bien, el desalojo de Dios de su corazón.
Frente a la realidad podemos preguntar:
¿Qué comprensión tiene el ser humano sobre la justicia?
Según la reflexión de Benedicto XVI, el hombre no ha obedecido la llamada a la santidad y justicia que se le hizo cuando se le confió el dominio sobre la tierra, más bien con actitud egoísta en la que sus intereses son el centro, ha esclavizado a la tierra y en su ambición ha procedido injustamente con su prójimo. Además, ha obviado las tres relaciones fundamentales que basan la existencia humana de acuerdo al relato de la creación:
"La relación con Dios, con el prójimo y con la tierra. Según la Biblia, las tres relaciones vitales se han roto, no sólo externamente, sino también dentro de nosotros. Esta ruptura es el pecado. La armonía entre el Creador, la humanidad y todo lo creado fue destruida por haber pretendido ocupar el lugar de Dios, negándonos a reconocernos como criaturas limitadas. Este hecho desnaturalizó también el mandato de «dominar» la tierra (cf. Gn 1,28) y de «labrarla y cuidarla» (cf. Gn 2,15). Como resultado, la relación originariamente armoniosa entre el ser humano y la naturaleza se transformó en un conflicto (cf. Gn 3,17-19)". (Francisco, LS).
La relación hombre-creación es de conflicto, alejada de una comunión recíproca, en la que la creación provee al hombre su sustento y él como respuesta la custodia y prolonga su existencia, la vida de ambos se ve amenazada en este desequilibrio.
Jesús y la creación
En los evangelios podemos contemplar la relación de Jesús con la creación, dice el Papa Francisco que "Cuando recorría cada rincón de su tierra se detenía a contemplar la hermosura sembrada por su Padre, e invitaba a sus discípulos a reconocer en las cosas un mensaje divino: «Levantad los ojos y mirad los campos, que ya están listos para la cosecha» (Jn 4,35). También en diferentes parábolas le escuchamos ejemplos con elementos de la naturaleza, el grano de mostaza, la tarea del sembrador, los vestidos de las flores e hierbas del campo, etc.
Una mención que hace Francisco sobre la existencia de Jesús en la tierra antes de su ministerio público consiste en su consagración al trabajo: "Jesús trabajaba con sus manos, tomando contacto cotidiano con la materia creada por Dios para darle forma con su habilidad de artesano. Llama la atención que la mayor parte de su vida fue consagrada a esa tarea, en una existencia sencilla que no despertaba admiración alguna: «¿No es este el carpintero, el hijo de María?» (Mc 6,3). Así santificó el trabajo y le otorgó un peculiar valor para nuestra maduración". (LS, N°98).
La relación de Jesús con la tierra es de santidad y justicia.
A ejemplo de Jesús, otros santos como Francisco de Asís reconocía y respetaba la creación e incluso dándole un lugar sagrado en su filiación con ella al llamar "hermano" a cada elemento, en su oración descubrimos su respeto y gratitud:
Alabado seas, mi Señor,
con todas tus criaturas,
especialmente el hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.
Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.
Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas, y bellas.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire, y la nube y el cielo sereno,
y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.
Alabado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy humilde, y preciosa y casta.
San Juan de la Cruz también en sus poesías contemplaba la creación como acto sublime de belleza de parte de Dios, y entraba en diálogo con ella porque desde ahí sabía que era posible encontrarse con su Amado:
¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado,
decid si por vosotros ha pasado!
Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura,
y yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura.
Mi relación con la creación
Te invitamos a qué tú mismo concluyas esta reflexión, haciendo una toma de conciencia sobre cómo te estás relacionando con la creación, para ello te dejamos estas preguntas:
¿Hago uso racional del agua o por el contrario la desperdicio sin medida?
¿Qué manejo le estoy dando a la basura? ¿Estoy utilizando los métodos adecuados para ella? ¿Separo el reciclaje para su renovación?
¿Estoy interesado en sembrar un árbol o cultivar los jardines y/o zonas verdes que pertenecen a mi entorno?
Si mi trabajo implica el uso de elementos tóxicos, ¿qué acciones implemento para evitar contaminar el ecosistema?
¿En mi consumo personal procuro evitar los productos que dañan el planeta?
¿Qué importancia le estoy dando hoy al cuidado de la madre tierra? ¿Cuáles son mis acciones concretas?
¿La tierra es para mí un recurso más, del que saco provecho sólo para mis intereses?
¿De qué manera sigo hoy comunicando la vida a la creación?
En una palabra, mi relación con la creación es: justa, dominante, injusta, indiferente, egoísta, destructiva.
¿Cuál es mi compromiso a partir de esta toma de conciencia?
Referencias
Benedicto XVI. (2008). Encuentro con el clero de la Diócesis de Bolzano- Bressanone.
Colunga & García. Biblia Comentada. Profesores de Salamanca.
Escuela Bíblica de Jerusalén. (2009). Biblia de Jerusalén. Desclée De Brouwer.
Francisco. (2015). Carta Encíclica Laudato SI. Sobre el Cuidado de la Casa Común.
Colunga, A. Biblia Comentada.
Juan Pablo II. (1979). Carta Encíclica Redemtor Hominis.
Levoratti, A. (2005). Comentario Bíblico Latinoamericano. Verbo Divino.
Loza, J. (2010). Comentarios a la Nueva Biblia de Jerusalén.
Pablo VI. (1971). Carta Apostólica. Octogesima Adveniens.
Von Rad, G. (1982). El Libro del Génesis. Sígueme.



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