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EL CIELO ABIERTO



“Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre”.

Dios no se deja ganar en cercanía, por eso ha querido que contemos con la ayuda de los arcángeles y de los ángeles custodios todos los días de nuestras vidas.

La devoción a los ángeles y arcángeles está cimentada en el mundo bíblico, ya que, en la Sagrada Escritura, tanto en el Antiguo, como el Nuevo Testamento, aparece claramente afirmada la existencia de los ángeles.

Además, "San Pablo distingue categorías de ángeles, entre principados, potestades dominaciones, ángeles y arcángeles. Y también es algo que ha entrado de lleno en la devoción popular y en la piedad de los fieles".


Hoy 29 de septiembre recordamos a los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael y el próximo 2 de octubre celebraremos la fiesta de los ángeles custodios.


¿Qué son los ángeles y arcángeles?


Como definición podríamos decir que los ángeles y arcángeles son seres espirituales creados por Dios por una libre decisión de su Voluntad divina. Son seres inmortales, dotados de inteligencia y voluntad. Normalmente no son percibidos por nuestros sentidos, pero en algunas ocasiones por medio de la intervención de Dios, se ha visto y oído, como lo relata el profeta Daniel, cuando Dios envió a cerrar las fauces de los leones. (Dn 6.22).

En la Biblia encontramos algunos motivos para que los ángeles y arcángeles sean representados como seres brillantes, de aspecto humano y alados. El profeta Daniel escribe que un "ser que parecía varón" -se refería al arcángel Gabriel- volando rápidamente, vino a él (Daniel 8, 15-16; 9,21). Y, en el libro del Apocalipsis, son frecuente las apariciones de ángeles que claman, tocan las trompetas, llevan mensajes o son portadores de copas e incensarios; otros que suben, bajan o vuelan; otros que están de pie en cada uno de los cuatro puntos cardinales de la tierra o junto al trono del Cordero, Cristo.


Una Misión Universal


La misión de los ángeles es amar, servir y dar Gloria a Dios, son mensajeros de Dios, que cuidan y ayudan al hombre. Ellos al estar constantemente en la presencia divina son intercesores nuestros ante Dios. Ellos llevan en sus manos las oraciones de todos a Dios, como lo dice en Apocalipsis, “Y la nube de perfumes, con las oraciones de los santos, se elevó de las manos del ángel hasta la presencia de Dios.” Ap 8.4. son intercesores porque están más cerca de la presencia divina. el Arcángel Rafael aparece en el libro de Tobías, “cuando ustedes, oraban, yo llevaba el memorial de sus oraciones ante la presencia gloriosa del Señor.”


A lo largo del Antiguo Testamento hay relatos de la presencia y acciones de los ángeles, ellos entretejen la historia de salvación, son instrumentos de Dios, también la vida y enseñanzas de Cristo y las cartas de Pablo está preñada de la presencia de ellos.

También el cuidado y protección en todo momento, como lo narrado en Hechos, con la milagrosa liberación de Pedro, “El ángel tocó a Pedro en el costado y lo despertó diciéndole: '¡Levántate en seguida!” (Hch 12.7) O el cuidado amoroso que ofrece Dios a Elías en el desierto por medio del ángel, «Levántate y come, porque el camino es demasiado largo para ti» (1Re 19.7).


Con la lectura de estos textos Bíblicos, podemos descubrir algo más acerca de los ángeles: nos protegen, nos defienden físicamente y nos fortalecen al combatir las fuerzas del mal. Luchan con todo su poder por y con nosotros.


Pero, ¿Qué nos enseñan?


Nos enseñan a Glorificar a Dios, proclamar su Santidad, no glorificarlos a ellos, los ángeles son instrumentos de Dios, ellos nos deben llevar a Dios mismo, a conocer, a amar, a alabarlo y adorarlo, no podemos poner en el centro de nuestra fe a los ángeles, asignándoles poderes mágicos que puedan hacer según nuestros caprichos y gustos.


Nos enseñan a cumplir con exactitud y prontitud las ordenes que reciben de Dios, ellos nos transmiten el mensaje divino, el Arcángel Gabriel anuncia a María que será madre del Salvador, pero, una vez terminado el anuncio y ante el Fiat de María él se marcha, dice la escritura Dijo María: 'Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho. Después la dejó el ángel. (Lc 1.38).


Nos enseñan a servir al prójimo, ellos se preocupan por nosotros, y buscan la forma de ayudarnos en el transcurso de nuestra vida, esto debe animar y alegrar nuestras vidas para servir y amar al prójimo.

Un nombre, una misión


Su misión es amar, alabar y adorar a Dios, ser sus mensajeros, ellos están atentos a Dios y sus pedidos, luchar por nosotros y con nosotros. Son comunicadores de mensaje divino, en ellos podemos tener la ayuda celestial, guía espiritual y descubrir la verdad y voluntad divina en nuestras vidas. Como cuando el ángel guía por medio de sueños a José, para proteger al niño Jesús recién nacido y a su madre María. Los ángeles buscan nuestra conversión, “De igual manera, yo se lo digo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte.” (Lc 15.10)


Los Arcángeles de Dios, el principado de los ángeles



¿Quién como Dios?


El Arcángel Miguel nos muestra la grandiosidad de Dios, es la cabeza del ejercito celestial, custodia y gobierna dicho ejército, es experto en combate, acude al auxilio en la guerra y el día del juicio estará presente y actuante combatiendo al Dragón del Apocalipsis. Su nombre se encuentra cuatro veces en la Sagrada Escritura:

Dn 10,13: Miguel viene en ayuda de Daniel ante la lucha y pelea contra el Rey de Persia.

Dn 12.1: el Ángel, hablando del fin del mundo y del Anticristo dice: En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe, que defiende a los hijos de tu pueblo; porque será un tiempo de calamidades como no lo hubo desde que existen pueblos hasta hoy en día.

Judas 1,9: El arcángel Miguel, cuando pleiteaba con el diablo disputándose el cuerpo de Moisés, no se atrevió a pronunciar contra él ninguna palabra de insulto, sino que sencillamente dijo: '¡Que el Señor te reprenda!”. Judas alude a la antigua tradición judía de una disputa entre San Miguel y Satanás sobre el cuerpo de Moisés, un relato de lo cual también se puede encontrar en el libro apócrifo de la asunción de Moisés (Orígenes, "De principiis", III.2.2). San Miguel escondió la tumba de Moisés; sin embargo, Satanás al destaparla, trató de seducir al pueblo judío al pecado del culto a los héroes.

Apocalipsis 12,7: Entonces se desató una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón.” San Juan nos habla del gran conflicto al final de los tiempos.


Santo Tomás (Suma Teológica, Tomo I, 113:3) define a Arcángel Miguel de la siguiente manera, la guarda del conjunto de los hombres pertenece al orden de los Principados, o también al de los Arcángeles, que son los príncipes entre los ángeles, por lo cual, a Miguel, que lleva nombre de arcángel, se le llama en Dan 10.13 uno de los príncipes.”

Fortaleza de Dios


El Arcángel Gabriel es en los Evangelios donde está indisolublemente unido a la Virgen en el misterio de la Asunción. En la Biblia se nombre 4 veces:

En Dn 9.21 Después que Daniel rezara por Israel, leemos que llegó volando hasta mí Gabriel, al que había visto en la visión al comienzo. anunciando la misteriosa profecía de las “setenta semanas” de los años que deben pasar antes de la venida del Salvador.

En el evangelio de Lucas, se presenta a Zacarías prediciendo el nacimiento del precursor, El ángel contestó: 'Yo soy Gabriel, el que tiene entrada al consejo de Dios, y he sido enviado para hablar contigo y comunicarte esta buena noticia.(Lc 1.19), y continua el capítulo con la anunciación a María, Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret(LC 1.21)

Es el arcángel de la Encarnación y del Consuelo del pueblo, la tradición cristiana pone a Gabriel como el arcángel de la misericordia divina, porque por medio de su anuncio renace la esperanza para el pueblo perdido, porque anuncia el nacimiento de Cristo, el Hijo de Dios.

En el nuevo testamento Gabriel es mencionado sólo en dos oportunidades, pero la tradición cristiana también atribuye que él se apareció a San José, a los pastores, y quien consoló y animó a Jesús en el

huerto en el huerto de los olivos,

Entonces se le apareció un ángel del cielo para animarlo Lc 22.43

Medicina de Dios


El Arcángel Rafael sólo aparece en el libro de Tobías, primero disfrazado de una persona que acompaña al joven Tobías, en el camino el ángel protege, ayuda y anima al joven, y al retornar a casa cura de la ceguera a Tobít su padre, y revela su verdadera identidad, se identifica:

Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que tienen entrada a la Gloria del Señor.»” Tb 12.15.

En el libro de Tobías 12, se menciona que cuando él estaba ocupado realizando obras de misericordia y caridad, (enterrar a los muertos), el arcángel ofreció sus oraciones al Señor, de modo que en respuesta a estas fue enviado para curar a Tobit y liberar a Sara de las garras del demonio.

En el nuevo testamento el nombre de Rafael no es mencionado, pero muchos letrados identifican su actuar en el evangelio de Juan, porque un ángel del Señor bajaba de vez en cuando y removía el agua;” (Jn 5.4), basados sobre todo por el rol de curación atribuido a Rafael en el libro de Tobías.

¡Santos Arcángeles, rueguen por nosotros!


Los ángeles y arcángeles interceden por nosotros ante Dios, llevan nuestras oraciones, nos cuidan, nos protegen, nos acompañan, son amigos cercanos, no dudemos en buscarlos en nuestras necesidades, en las dudas y tomas de decisiones, pero mirando siempre que ellos son un medio y no un fin, porque el fin último es Dios, incluso en nuestra muerte y después de ella en el juicio final los ángeles nos acompañarán, este será el último servicio que nos prestarán.

Animados en esa esperanza elevamos la mirada al cielo, porque pronto veremos el cielo abierto y los ángeles de Dios subiendo y bajando, es la promesa de Cristo nuestro Señor.

Cada vez que oramos el cielo se abre y los ángeles suben y bajan llevando presurosamente nuestras oraciones hasta Dios.


Concluyo compartiéndoles el himno de Laudes de hoy, es un canto de intersección de nuestros arcángeles por la victoria de Cristo en la muerte.


En la hora en que Cristo resucita,

Clama Miguel, el poderoso príncipe:

“¿Quién como tú, mi Dios, Jesús humilde?

Al pecado de los hombres descendiste

Y hoy el Padre te signa y te bendice”.


En la hora en que Cristo resucita,

Dice Gabriel, el que anunció a María:

“¡Exulta, Iglesia, virgen afligida, el santo vencedor es tu Mesías!

Nadie podrá dar muerte a tu alegría.”


En la hora en que Cristo resucita,

Proclama Rafael, el peregrino:

“¡Glorificad conmigo a aquel que dijo:

Yo soy la luz del mundo y el camino!

¡Bendecidle, que el viaje está cumplido!”


En la hora en que Cristo resucita,

Se ha tendido la escala misteriosa y el coto de los ángeles le adoran:

“¡Somos, Señor, los siervos de tu gloria,

Cielo y tierra cantemos tu victoria!” Amén.



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