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El beato Francisco Palau nos ayuda a entender la sinodalidad



Juntos andemos, Señor.

Por donde fuereis, tengo de ir.

Por donde pasareis, tengo de pasar»

Santa Teresa, Camino 21,6.


Cada 7 de noviembre, y de modo especial para quienes caminamos de la mano de los frailes Carmelitas Descalzos profundizando la espiritualidad teresiano-sanjuanista, la Iglesia nos propone celebrar la memoria del beato Francisco Palau y Quer, ocd. Como algo propio de la sinodalidad es importante tener un consejo, unas palabras de calidad espiritual de parte de alguien cercano que nos fortalezca, nos de confianza y sobre todo, nos motive en este caminar evangélico.


Por eso, aquí les presentamos "unas palabritas" de parte de este beato carmelita descalzo español, retomando sus escritos a modo de entrevista para hacer más amena la lectura. Esperamos que lo disfrute, lo saboree y comparta.

 

-Padre Palau, o ¿cómo prefiere que le llame “padre Francisco” o solo “Francisco Palau”?

-Mi nombre completo es Francisco de Jesús, María y José Palau y Quer. Poco más o menos, cuenta toda una historia de vida: Jesús, María y José, como Sagrada Familia casi anunciando la fundación de una familia congregacional; por otro lado, si buscamos la raíz de la palabra Palau nos toparemos con “palacio” y la palabra “quer” nos remite a quebrada, piedra… un poco entonces “palacio de piedra” como las cuevas donde como ermitaño viví la experiencia de contemplación. Y, desde luego que, Francisco al estilo de vida de abandono total, de entrega a Dios y al prójimo “en un mismo amor”. Padre Palau está bien, porque recibí el sacramento del Orden Sacerdotal, pero mi prioridad fue siempre ser religioso y en el Carmelo Descalzo para la contemplación y la acción.


-Padre Palau, ¿tiene algún consejo para esta Iglesia que medita su dimensión sinodal? ¿qué nos recomienda?

Ora a ratos por las necesidades del cuerpo llagado de Jesucristo y ocúpate enteramente en la salvación de los otros. Ese es tu camino. Ocupándote del bien de los otros, ordenarás tus fuerzas, tus virtudes, tu tiempo, tu vida a la salvación del prójimo.


-Se dice rápido pero cuesta mucho padre ¿no le parece?

Imita a Jesucristo en esto y hallarás un verdadero maestro y modelo de oración. Síguelo en todos sus pasos: lo verás en el desierto orando por los hombres, en el huerto de los olivos agonizando por ellos, en la predicación socorriéndoles en sus necesidades, en la cruz ofreciéndose al Padre como víctima de propiciación. Este es el verdadero camino.


-Si todos hacemos esto, entonces ¿la Iglesia vivirá realmente la sinodalidad?

Estoy convencido de que Dios quiere que seamos un solo corazón animado de un solo y mismo espíritu (cf. Hech 2, 44-46.32) y así ¡con cuánta abundancia derramará Dios sus gracias!: obediencia, humildad, alegría, disposición, sencillez, servicio, trabajo, pobreza, despojo de los propios afectos, penitencia, prudencia, discreción, cuidado de los demás como de sí mismo (cf. 1 Cor 9, 22), paz porque Dios es príncipe de paz y no habita sino en corazones unidos por el amor.


El amor hará que se marche por un mismo camino dirigidos por Dios según el orden que El tiene dispuesto en su providencia. Pero repito, se debe ser exactos, fieles, constantes y fuertes en practicar todas las virtudes. Cada quien tiene sus miserias propias y especiales, sus combates y tentaciones, sus penas y amarguras, su cruz. Que cada quien lleve su cruz. Con la ayuda de la Madre de Dios, podemos ser imitadores de Jesucristo hasta el derramamiento de la sangre.


-Ahora que menciona a María Santísima, en pocas palabras, ¿qué nos puede comentar?

Mira, la Iglesia es Santa. La Iglesia, que es Cuerpo de Cristo, tiene como tipo más perfecto y acabado a María, Nuestra Señora de las Virtudes. María, madre y virgen, es en quien se realiza mejor el misterio de la Iglesia, santa e inmaculada, llena de belleza y resplandeciente y este es el destino de la comunidad de Jesús. En este caminar eclesiástico se debe apropiar más y mejor de todo el misterio de María como figura, como realización ya presente y como destino. Por eso yo tengo una frase “Vivo y viviré por la Iglesia, vivo y moriré por ella”, ¿¡cómo no ser devoto de María!? La Iglesia Sinodal es Misionera, en el camino nos damos enteros, como María, servimos como María, anunciamos y esperamos como María. Entrega a esta Señora las llaves de tu corazón; dale el jardín de tu alma y fíate a su maternal solicitud.


-Claro padre Palau, le entiendo; por eso en la espiritualidad carmelita llamamos a María Hermana Mayor, Madre y la Cristiana Primera; ¿me puede aclarar lo de Misión, padre?

La misión de la Iglesia no es solo un precepto sino que, además, es la forma de expresar todo su ser, la plenitud de lo que es: anunciar a los pueblos su infinita belleza; amor a Dios, amor al prójimo. Este es el objeto de la misión: todos formando en Dios un solo amor. Misión es marcha por eso la Iglesia es sinodal, es envío con la fuerza de la Palabra que sana, limpia, sirve, convierte, ora y llama al amor. Por cierto, me gusta siempre tener presente que mi corazón fue fabricado por la mano de Dios para amar y ser amado y sólo vive del amor. Por eso existe la predicación, la catequesis, la oración; digo yo que ¡el amor no puede estar en el hombre ocioso!.


-¿Uno podría resumir que la misión de la Iglesia es anunciar el Amor de Dios?

Ser testigo en el camino de que Dios, como buen Padre, me conduce por la mano y me guía por donde él quiere. Y es ahí que iré donde no sé y marcharé por allá donde no querré. Lo que sí debemos hacer es estar bien dispuesto para servir. Dios no me abandonará sino que me guiará por donde le plazca. Yo ando seguro, fiado a los cuidados de su paternal solicitud. A muchos se les olvida esto, dejemos que Dios nos cuide, que nos gobierne, que nos guíe.


-Padre Palau, he escuchado acerca del “Carmelo Misionero”, ¿qué es?

Se trata de una de fundación muy querida para mí. Actualmente, mis hijas espirituales: las Carmelitas Misioneras y las Carmelitas Misioneras Teresianas continúan en la Iglesia con la motivación de estar presentes donde la caridad realiza sus acciones y funciones. Junto al Carmelo Misionero Seglar van profundizando en este misterio de comunión que es el cuerpo místico de Cristo: en el amor a la Iglesia se cumple el gran precepto cristiano del amor a Dios y al prójimo. Toda la vida cristiana debe ser concebida y vivida como consagración a la Iglesia, Dios y los prójimos, en el anuncio y en el servicio.


-Padre, ¡hay tanto para conversar!, ¿podremos en otra ocasión? De momento, no queda más que dar gracias a Dios por la Iglesia.


 

Ten presente, tú que nos acompañas en esta lectura, que la Iglesia en su sinodalidad, cuenta con el testimonio de personas santas. En este texto, y así muy rápidamente, usted y yo podemos ver cómo el Espíritu de Dios ha enriquecido a Francisco Palau con el don insigne de la oración y de la caridad apostólica; por este y otros tantos testigos en el camino, nuestra amada, la Iglesia de Cristo, resplandece con la belleza de María, la Virgen Madre para ser, a tiempo y a destiempo, más eficazmente, sacramento universal de salvación.



Se consultaron los siguientes textos:

Cartas 8-9 mayo de 1854, 17 mayo de 1851 y 8-15 de julio de 1851, ed. Burgos 1997, pp. 1035. 995, 998, 999, 1000-1002. Carta 56

MR p.62; (MM 1,3); MR 383

Teresianum 39 (1988/2) 479-496 La liturgia palautiana. Manuel Diego Sánchez

HOMILÍA DE JUAN PABLO Basílica de San Pedro domingo, 24 de abril de 1988 (Misa de beatificación de Francisco Palau y Quer)


Este año en especial es el 150 aniversario de la muerte del beato Francisco Palau y Quer. Para conocer más acerca de su experiencia mística, su experiencia de encuentro eclesial, puede buscar más información en:



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