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Santa María la Antigua, Patrona de la República de Panamá



Este 9 de septiembre, se celebra en Panamá a Santa María la Antigua, patrona de nuestro país. Han sido más de cinco siglos de presencia católica en la Tierra Firme americana, y vino de la mano de María.


¿Pero cómo llegó esta advocación a nuestro Istmo? Como muchas historias, pueden existir varias versiones, más o menos correcta o válidas, dependiendo de qué tanto factor de leyenda lleva consigo. Para tal fin narramos que, en la catedral de Sevilla, España se veneraba una imagen de la Madre de Dios, Santa María. Cuando esa misma catedral se reconstruyó en el siglo XIV la pared donde se encontraba la imagen de Santa María no había sido modificada. Por eso cuando llegaban los fieles, le llamaban Santa María, la de la "antigua pared", y así quedó el nombre de Santa María la Antigua.


En 1510, en la orilla occidental del Golfo de Urabá, hoy en día, Departamento de Chocó de Colombia, Martín Fernández de Enciso y Vasco Núñez de Balboa fundaron un poblado, el cual llamarían Santa María la Antigua del Darién. Balboa fue su primer alcalde e insistió que se encomendase el poblado a la Virgen Sevillana, ya que por su intercesión habían logrado la fundación y ganado las batallas entre los nativos aguerridos del lugar.


Ante la creciente población convertida al catolicismo, el Rey Fernando le pide al Papa León X que enviase un Obispo que acompañara en las labores de evangelización. El 9 de septiembre de 1513, el papa León X, mediante una bula, crea la primera diócesis católica en la Tierra Firme de América, con el nombre de Diócesis de Santa María la Antigua. Envió como primer Obispo, el fraile franciscano Juan de Quevedo.


La capilla en honor a Santa María la Antigua fue construida en el bohío que era la residencia del cacique Cémaco, y luego fue elevada a la categoría de "catedral". Cuando Pedro Arias Dávila funda la Ciudad de Panamá (primera ciudad europea a orillas de todo el Oceáno Pacífico) se ordena el traslado de la diócesis y las autoridades civiles hacia la nueva ciudad en el Pacífico.


La diócesis de Santa María la Antigua, ahora se llamaría Diócesis de Panamá, por encontrarse en esta ciudad. Hasta 1925, fuimos parte de sedes episcopales de Perú y Colombia, hasta que se crea la Arquidiócesis de Panamá.


El 9 de septiembre del año 2000, Monseñor José Dimas Cedeño, el arzobispo rescata la historia eclesiástica y proclama que la patrona de la república es Santa María la Antigua, en honor a la primera advocación mariana que llegara a la tierra firme. Se declara este día como una fiesta con rango de solemnidad.


Al año siguiente, el 27 de febrero de 2001, el Papa San Juan Pablo II, a través de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, acogió la solicitud de Monseñor Cedeño, y confirmó a Santa María la Antigua como “Patrona ante Dios de la República de Panamá, con todos los derechos y privilegios litúrgicos como lo señalan las normas canónicas”


Con el nombre de “Santa María la Antigua” conocemos la única universidad católica de Panamá, y primer centro particular de enseñanza superior, que tomó el nombre de esta advocación mariana muy panameña en 1965 cuando esta se fundó. Y también hay parroquias que la llevan como su titular.


Por eso hoy en Panamá celebramos con cariño y alegría nuestra gran patrona, la Madre de Dios que da su nombre a nuestra Catedral, la Basílica Santa María la Antigua, primada de Tierra Firme por ser la primera en crearse en esta región continental de América.


Montgomery “Monty” Johnson Mirones, ocds

Comunidad Santa Isabel de la Trinidad -Panamá-


Oración:

Oh, Santa María la Antigua, Patrona de Panamá; Tú que conoces todas las luchas, anhelos, tristezas y alegrías de nuestro pueblo acompañándole con amor maternal, en esta etapa de la Nueva Evangelización, ponemos bajo tu amparo a nuestra Nación y a todos los que habitamos en ella, para que como Tú, podamos con fidelidad, entrega y amor cumplir la misión a la que hemos sido llamados como testigos y discípulos misioneros del Evangelio. Te pedimos muy especialmente por nuestras familias, para que florezcan en ellas los valores que brillaron en la familia de Nazaret, en la que Tú resplandeciste como una Madre abnegada junto al Justo San José, cuidando ambos fiel y generosamente del Verbo de Dios que habitó entre nosotros. Intercede por esta Iglesia panameña, para que surjan vocaciones a la vida presbiteral, a la vida consagrada y a la vida laical comprometida, de manera que nunca falten el pan de la Palabra y de la Eucaristía, pues como dice el Evangelio: “la mies es mucha y los obreros pocos” (Lc. 10, 2) Acuérdate de tus hijos (hágase una petición particular) quienes te aclamamos y confiamos en Ti, con la confianza de que intercedes por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

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