Dios te sueña
- Manuel Solórzano
- 24 jun
- 2 min de lectura
Manuel Solórzano
Han sido muchas las imágenes que dejó el Papa León en su visita a España, colocarle un rosario a una niña, rezar y devolver el rosario de un joven, hacer el six seven, ir de copiloto en su viaje de Madrid a Barcelona, etc. Pero quiero detenerme en la respuesta brindada a una mujer en la vigilia de oración en Barcelona.

En un profundo y conmovedor relato lleno de una carga emocional, donde describió toda su experiencia sobre la pérdida total de esperanza y sentido debido a una depresión severa. Ella presentó sus dudas, la búsqueda de la presencia divina en el sufrimiento extremo (¿Dónde está Dios?) y la reconstrucción de la fe cuando el dolor anula el propio valor (¿Cómo confiar?).
El Santo padre agradeció lo valiente que ella fue al compartir su experiencia, el haber sobrevivido y retomado el camino como un milagro comparable a los del Evangelio, donde el contacto con Jesús devuelve la confianza y las ganas de vivir a quienes se sentían perdidos.
“Te has referido en primer lugar a la “enfermedad silenciosa” que es la depresión, y es importante tomar conciencia de cómo la salud mental se ve cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas”, comentó el Santo Padre, “Tus palabras, sin embargo, también nos han mostrado que el dolor pone a prueba la fe y el sentido que le damos a la vida. Esto es cierto para todos, no solo para quienes en algún momento atraviesan la prueba de la enfermedad.”
Posterior en su respuesta se refirió al momento en que Jesús atravesaba en la prueba, “Mientras te escuchaba, pensé en esas horas de oscuridad, de angustia y de dolor que vivió Jesús cuando se acercaba la hora de su muerte. Pero, en realidad, no se trata solo de un sufrimiento personal; el Hijo de Dios está asumiendo en su propia carne toda la angustia, la soledad y el sufrimiento de la humanidad. En esas horas oscuras, muriendo en la cruz, Jesús comparte nuestro dolor y nos revela el rostro de un Dios compasivo, que carga con nuestras penas, que sufre con nosotros, llora nuestras lágrimas y permanece a nuestro lado con su presencia llena de amor y misericordia.”
“No debemos espiritualizar el dolor, reconduciéndolo superficialmente a la “voluntad de Dios” o a algún misterioso proyecto suyo, porque esto corre el riesgo de minimizar ese sufrimiento, de silenciarlo, de herir a las personas. Dios no quiere el sufrimiento, lo lleva con nosotros y nos invita a confiar en Él de modo perseverante. Recordemos lo que decía el Papa Francisco: con Dios, la vida renace siempre.”
Ante esta enfermedad silenciosa, que busca el desánimo, el sentir la soledad a su máxima expresión, el Papa nos invita dar una respuesta de esperanza para quienes atraviesan por la depresión y nos abre a la esperanza a quienes hemos atravesado por ella, reafirmando la cercanía de Jesús, y sobre que todo, que “¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor! El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo...”



Die Aussage „Gott träumt von dir“ erinnert daran, dass jeder Mensch einzigartig und wertvoll ist. In vielen religiösen Traditionen gilt das Leben als Teil eines größeren Plans, der von Liebe, Hoffnung und Vertrauen geprägt ist.
Der Gedanke, dass Gott von uns träumt, kann Menschen Mut machen, ihren eigenen Weg zu gehen und an ihre Fähigkeiten zu glauben. Er lädt dazu ein, das Leben mit Zuversicht zu betrachten und die eigenen Talente zum Wohl anderer einzusetzen.
Unabhängig von den Herausforderungen des Alltags vermittelt diese Botschaft Hoffnung: Jeder Mensch hat einen besonderen Wert und eine Bedeutung, die über den Moment hinausreicht.